Home
  Sea Kayak
  Canoe and
Floating Trips
  Rentals, Buy & Sell

Contact

 

Articles

Chilenos en el ECOCHALLENGE

Chilenos en el EcochallengeTexto y Fotos: Juan Federico Zuazo F.

Nunca ha existido una competencia tan exigente como ésta y no todos alcanzan la meta. Si una persona se derrumba emocionalmente o queda herida, el equipo completo queda descalificado.
La última versión de la carrera fue en la Patagonia. Chile participó por primera vez, representado por los "Sea Challengers", un equipo de la Armada.

El Ecochallenge es la más dura competencia de resistencia multideportiva del mundo para las personas más aventureras del planeta. 31 países y 51 equipos de cuatro, formados por hombres y mujeres, es decir, más de 200 atletas, compitieron sin cesar 24 horas, día y noche, a lo largo de un trayecto de 200 millas en un área golpeada por los caprichos de la naturaleza: la Patagonia.

El lugar es una intimidante mezcla de densos e impenetrables bosques ancestrales, volcanes activos, glaciares, profundos fiordos y picos que atraviesan las nubes de la Cordillera de los Andes. Los atletas tuvieron que navegar en kayaks de mar, cabalgar, escalar montañas, descender ríos en kayaks dobles, atravesar glaciares descolgándose por cascadas. Era una carrera contra el tiempo, contra la experiencia de equipos de primera clase y contra las fuerzas dramáticas de la naturaleza. El reto trascendía el estado físico; estaba en la habilidad de resolver problemas en grupo, bajo constante estrés, con poco descanso y escaso alimento.

Nuestro entrenamiento

El capitán del equipo, teniente 1º Infante de Marina Christián Gatica, el sargento 2º Infante Marina Víctor Macaya, el cabo 1º Infante Marina Pedro Neculhueque y Yessica Hidalgo, estudiante de educación física de la UC de Valparaíso, formaban el "Sea Challengers" primer equipo que representaría a Chile en esta dura competencia. YAK EXPEDICIONES tuvo la misión de capacitarlos en lo referente a la sección de kayak y a mí me tocó el honor de ser elegido por la organización del Ecochallenge para integrar el equipo de rescate en el agua. Sabíamos que el principal obstáculo, donde la mayoría de los equipos falla o es descalificado, era justamente el agua. El entrenamiento se inició en abril, en los gimnasios y piscina de la Escuela Naval, y consistió en capacitarlos en prácticas de rescate en el agua, adquirir potencia y confianza las maniobras, dosificar la energía y confiar en las habilidades del otro. Además viajamos varias veces a remar contra olas de mar y a Pucón, donde tanto en invierno como en primavera descendimos el río varias veces y se aprovechó para practicar maniobras de montaña en el volcán Villarrica. Esto permitió a los chilenos desarrollar nuevas destrezas, conocer su reacción en situaciones complicadas, pero, principalmente, confiar en sus compañeros. Aunque al interior del equipo existían rangos de mando, siempre primó entre ellos el entusiasmo, el respeto, la alegría y camaradería. Así llegó el día del viaje a Argentina, donde comenzaría la aventura.

Comienza la aventura

Más de 300 asistentes, varios helicópteros de rescate y para las filmaciones, infinidad de periodistas de todo el mundo, teléfonos satelitales, radios, el ejército y la armada, camarógrafos, buzos, jeeps, equipos de rescate en la montaña y en el río: en la competencia todo estaba cubierto. La ruta atravesaba un terreno rico en ríos de aguas blancas alimentados por glaciares, inmensas agujas de granito, volcanes coronados por nieves perpetuas, glaciares llenos de grietas y cascadas que se desploman miles de metros hacia el abismo, donde esperan valles densamente arborizados.

Kayakeando el Nahuelhuapi (Start a PC3)

La carrera comenzó a las 8.00 AM del 1º de diciembre, con mucho sol y cero viento. Partió navegando en kayaks de mar por lagos tan largos como fiordos, calmados un día y picados al siguiente, que en cuestión de horas despliegan condiciones violentas iguales a los mares abiertos. Los equipos se fueron distanciando a medida que remaban en el lago Nahuelhuapi. Comenzó a soplar el viento levantando olas de 1,5 m. y algunos desplegaron velas para avanzar más rápido; otros se llenaron de agua. A las 8.00 PM el primer equipo llegó al nacimiento del río Limay ó PC3 (punto de control). Chile apareció dos horas después, luego de remar prácticamente 60 km. sin interrupción. Ya estaba oscuro y aún tenían que cruzar el río a nado, trasladando el equipo que llevaban en los kayaks de mar. La mayoría estaba exhausto. Ahí debíamos actuar los kayakistas de seguridad, para evitar que se los llevara la corriente y se los tragara la noche. Los últimos, descalificados, llegaron alrededor de las 7 AM.

La Ruta de los Gauchos (PC3 a PC6)

A la 1.00 AM, con el ánimo muy alto, el equipo chileno se cambió rápidamente a la vestimenta de montaña y comenzó la etapa a caballo. El segundo equipo que llegó a este punto fue descalificado porque la mujer sufrió un accidente mientras cabalgaba y se fracturó el tobillo. En esta carrera se puede perder por quedar descalificado (llegar a los PC fuera de tiempo, utilizar la radio para pedir ayuda o información, estar herido poniendo en riesgo la propia salud. El equipo sólo puede finalizar la carrera si los 4 miembros llegan a la meta). Siguiendo la ruta de los gauchos, los participantes tenían que guiar sus caballos a través de amplias pampas y orientarse, con mapa y brújula, en el agreste aunque majestuoso terreno barrido día y noche por el viento de los Andes. La ruta que se escogió era un arma de doble filo: aunque acortaba bastante a campo traviesa, alejándose de los caminos como buenos comandos, no se esperaba que en esa inmensidad existieran cercas, lo que significó tener que devolverse y perder muchas horas. En ese momento, 2º día, nuestros compatriotas estaban con el ánimo bajo, pero como buenos luchadores continuaron la carrera, que se complicaría aún más.

La Pared Agostini (PC6 a PC11)

Inmersos en una zona en que deberían emplear cuerdas fijas para sortear obstáculos, descender por paredes rocosas verticales y grandes cascadas, para luego ascender majestuosas agujas de granito, se desató un temporal que obligó a evacuar muchos equipos. El viento y la nieve sepultaron las carpas de varios equipos, taparon las cuerdas fijas que constituían la forma como escalar la montaña. A eso se sumó mucho frío, ya que varios equipos optaron, por un problema de peso, llevar una carpa o toldo; incluso algunos llevaban sólo dos sacos de dormir para los cuatro. Los equipos siguieron moviéndose, siguió nevando y con mucho viento. Repentinamente quedó solo una gran placa de hielo. La mujer de uno de los equipos resbaló unos 200 m. y desapareció. No lo podían creer, pensaron que había muerto, pero unas rocas detuvieron su caída. Brazo fracturado y otro equipo menos. Los que lograron adelantarse al temporal realizaron una de las pruebas más espectaculares: rapelearon una gigantesca muralla, completamente en el aire; como compañera, una espectacular cascada.

Río Manso (PC 11 a PC13)

Todos los participantes habían acreditado experiencia en ríos clase IV. Ahora, utilizando kayaks inflables (ducky) deberían lidiar con ríos alimentados por glaciares, plagados de obstáculos como pequeñas cascadas y rápidos clase IV. Nuestra labor consistía en protegerlos en su descenso. Para seguridad se habían establecido "zonas oscuras", es decir, un horario de bajada del río: desde las 5.00 AM a las 9.00 PM. Durante la noche, sólo podrían seguir avanzando con los kayaks al hombro, portear las cascadas más difíciles y remar en las zonas más tranquilas del río. Uno de nosotros tendría que acompañarlos en todo momento, incluso en la noche. Esta era la sección que más "hambre de sangre" producía entre los camarógrafos y periodistas por las espectaculares imágenes que podrían lograr. El día del temporal me tocaba el turno de abrir el río. Eran las 5.00 AM., al lado del fuego había dos equipos que habían llegado durante la noche, muy cansados y con mucho frío. Jamás olvidaré el paisaje que vi esa mañana: una vegetación exuberante, completamente cubierta por nieve, colgando sobre el río; una densa neblina, avanzando; el ruido del helicóptero esperando sobre el rápido más grande, el tobogán; gran cantidad de camarógrafos de las más importantes cadenas deportivas del mundo apostados a lo largo del río.

Como un fantasma, sorpresivamente aparece el equipo al que debería guiar. Rápido tras rápido fuimos cayendo y cuando llegamos al mayor de todos, lo único que recuerdo es un helicóptero a nivel del río y su camarógrafo apuntándonos con la cámara como si fuera una bazooka. Todo resultó perfecto. Se trataba del equipo argentino, que iba en tercer lugar.

La alegría de los otros kayakistas era comprensible, el 70% eran argentinos. A medida que bajábamos nos impresionaba aún más la belleza de ese majestuoso paisaje nevado. Continuaron bajando equipos. En nuestro "campamento 5 estrellas" atendíamos a otros, congelados. Finalmente se escuchó por la radio: "Ya vienen los chilenos". Negocié los turnos para que me dejaran guiarlos. Aparecieron minutos antes de que se cerrara el río, reventados. Habían resistido el temporal. Yessica venía remando por dos. Los intercepté y les dije: "Elijan, se detienen ahora y comienza la zona oscura, con lo que perderíamos 8 horas o me siguen por el río exactamente". Inmediatamente optaron por seguir.

En ese momento había cuatro equipos volcados. Los únicos felices eran los camarógrafos. Pero el cansancio se hizo presente y uno de nuestros duckys volteó nada menos que en el más temido de los rápidos. Rápidamente se subieron y continuamos. "¡Misión cumplida Teniente Gatica!", fueron mis palabras al despedirme. De ahí en adelante estaban solos.

Monte Tronador (PC13 a PC27)

Comenzaba la última etapa, la más técnica. Densas selvas de bambú, una barrera natural, dificultarían el avance, a medida que los equipos se acercaran a la base de la montaña. Deberían utilizar crampones y piolets para atravesar los glaciares. El monte Tronador (3.700 m.), con su pico montañoso cubierto de hielo, los esperaba.

Ultimo esfuerzo (PC27 a PC28)

Luego de varios días de ininterrumpida competencia, el equipo chileno llegó a la última sección. Tenía que subirse nuevamente a los kayaks de mar y remar hasta la meta. Lo logró. Se había demorado siete días, 21 horas y 4 minutos; dos días y 20 horas detrás del ganador, el equipo Greenpeace de Nueva Zelandia.

Los "Sea challengers" chilenos ocuparon el lugar Nº 27 entre los 51 equipos participantes; 17 fueron evacuados o descalificados y los últimos demoraron 10 días 9 horas. Entre los primerizos, fue el segundo mejor; obtuvo el mejor puesto entre los equipos militares y fue el equipo novato mejor clasificado entre los sudamericanos. Según me contó Christián: "Queríamos convertirnos en el primer equipo chileno en terminar la competencia y llegar a la meta lo antes posible, y lo conseguimos".

Recomendaciones.

Yessica Hidalgo, la única integrante femenina, comentó: "La disciplina, el orden, la preparación y planificación del equipo fueron fundamentales para alcanzar la meta". Como me tocó compartir con todos los equipos en aquellos momentos en que ya no daban más, agregaría que más que la fortaleza física y el dominio de técnicas, es fundamental que los cuatro integrantes conozcan muy bien sus fortalezas y debilidades, para que durante el desarrollo de esta carrera, en que se pondrán al límite los lazos de convivencia, logre reinar un ambiente de armonía y respeto, clave para potenciarlos no sólo en los momentos de frustración, sino que también para finalizar la competencia.

El manejo de técnicas de trabajo en equipo, de organización y liderazgo se exige en situaciones tan al límite que una mala administración podría producir un quiebre al interior del equipo, concretándose en el abandono o no-término de la carrera.

La ciencia de esta prueba es estar constantemente avanzando para llegar cuanto antes a la meta; por lo tanto, el equipo descansa lo menos posible. Un error en la navegación o elección de la ruta es determinante en el éxito de la competencia y moral de los competidores.

El equipo (carpas, mochilas, sacos de dormir sintéticos, linternas frontales), el tipo de vestimenta (polypropileno, como Helly-Hansen) y la alimentación, balanceada en calorías, debe elegirse cuidadosamente ya que serán exigidos al límite y en condiciones muy severas.

El equipo chileno utilizó una ración alimenticia basada en una dieta balanceada de calorías (6.000), con 70% de carbohidratos.

Up
   
 
Home | Sea Kayak |  Multiactivity |  Who We Are | Gallery | Yak in Chile | Useful Information | Articles
 

Not authorized to use the text and photos from this site without permission.
Exclusive property of  YAK EXPEDICIONES-AUTHENTIC EXPERIENCES ®. All Rights Reserved. 
Telephone: (56-9) 9-8 3320574 or ideally by email to: info@yakexpediciones.cl